Superficiales
Cuando Fidel Castro vino a Córdoba lanzó una frase más que importante: "se acabó el tiempo de las guerras con pólvora para convencer a los pueblos, llega el tiempo en el que las ideas serán el campo de batalla y cada dirigente su propia arma". Decía Fidel, que solo las ideas podrán adoctrinar, amansar, cultivar, enaltecer o conducir a las naciones.
Hoy escuchamos las palabras del Gobernador de la Pcia. de Córdoba en su discurso frente a la Legislatura y a mi se me vinieron a la cabeza aquellas palabras. Y no es una crítica solo a Juan Schiaretti, sino a un conjunto grande de dirigentes políticos que incurren sistemáticamente y cada vez que mueven los labios en lo mismo. No elaboran ideas. No se les cae una.
Pareciera que bachear es la palabra que más seguros los hace sentir. No se adentran en los temas, los mencionas superficialmente y los dejan flotando en el aire, como si fuera obvio lo que piensan o empíricamente deducible. No creo que un dirigente nacional, provincial o municipal no sepa lo que él y su gestión proponen en cuanto a la igualdad social, la educación, las políticas de estado, sin embargo no se incursiona específicamente en estos temas.
Seguridad es más policías.
Educación es pintar las escuelas.
Trabajo es inversiones internacionales que nunca llegan.
Dos hipótesis
Se pueden elaborar dos hipótesis que nos ayuden a entender el por qué de la ausencia de las ideas en los discursos políticos:
No las tienen, no se les ocurren. Personalmente, no creo que sea así. Cada dirigente sabe muy bien lo que quiere para si mismo, para su gestión, para su partido y las fracciones internas del mismo. Lo que nos lleva a la segunda hipótesis.
Creen que la gente no necesita oírlas. Quizás, piensan ellos, con bacheo, policías y Bombi Bombero, nos alcanza. En una de esas, no queremos saberlo o somos incapaces de entenderlas.
En cualquiera de los dos casos, el entendimiento y la sed de pensamientos de las personas está siendo subestimado.
Si una persona habla dos horas y al final de su discurso no puedo desmenuzar cuáles son las ideas principales, las líneas centrales ni un nudo en cuestión, debo sospechar de lo que escuché. Quizás, nunca dijo nada y me pareció que iba a hablar y no lo hizo.
Maximiliano Lottersberger